20.2.18

Zanón

Noche donde camellos se la servían
caramelos del tinto mar de Zanón
exportados por rutas de escape
(erigidas hace más de tres mil años).

Sentíamos el gusto del polvo cristalino,
hundido en centenares de labios ebrios (erógenos).

El azul del humo, deshaciendo mis pensamientos,
como si nos olvidáramos de sacar los bordes del anís
y las lapides no estuvieran más por las calles.

Mi familia ya se fue hace mucho
y Zanón está más cerca de mi corazón.

Laberíntica hambre, a lo mejor no te daré saciedad.

Durante una mañana fui más que repetición,
las naves regresaban llenas de camellos y verdades.
Te quiero y no soporto decirme que no.

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