28.1.18

Gin tónica

El césped no está destruido
María Elena camina pacíficamente (!)
El olor de la tarde roja; huellas de elefantes
las parejas no se miran

El helado es de fresa - y no puedo comprenderte.
Él llegará a las veinte y pico, nuestro amor: incierto.

No tengo hambre, es enero
gaviotas que me persiguen, veo museos.
Y camareros que no me quieren dejar beber
la puta madre de la gin tónica - en serio, por favor!

3.1.18

Un lugar de lugares


Días de vientos, 
vendaval que evoca la locura,
me acuerdan aquel lugarcito 
de la esquina del Plata.

El aire seco,
de sequía tenaz,
evoca el dispar Cerrado,
apaciguado por cierta brisa marina.

La bohemia de tus noches y tus gentes,
la vagabundería por las calles,
traen a mi memoria escenas
de la ciudad de San Sebastián.

Por esta tarde y noche, la certeza de otear 
lejos amigos en reminiscencias geográficas,
como al mirar ese nuevo mar
y reconocer odiseas de vidas pasadas.